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Juanjor on September 1, 2008
Antioquia es un pueblo ubicado en el valle medio del río Lurín, a 43Km de Cieneguilla (1.5 horas aprox.). Se lleva a través de la carretera afirmada a Huarochirí, la cual sigue en parte el antiguo camino inca que recorría el valle desde el Templo de Pachacamac hasta la red de caminos de la Sierra que llevaban al Cuzco, pasando por el nevado sagrado de Pariacaca.
El pueblo es el más grande de esta parte del valle, y que cuenta con la calma necesaria para escapar de Lima.
Distancias y tiempos estimados; Se debe partir de Cieneguilla, a 20 Km al este de Lima y al llegar al Ovalo, tomar la avenida principal a la izquierda (donde se encuentran los restaurantes campestres) y comenzar la subida al valle. Se pasa por los pueblos de Chontay, Nieve-Nieve y Sisicaya y finalmente Antioquia, después de 43 Km de recorrido desde Cieneguilla. El tiempo de recorrido es de 1 hora y media aproximadamente.
Mejor época para visitarla; Esta zona se puede visitar todo el año, pero en los meses de inviernos (Abril-Noviembre), a diferencia de Lima, hay sol y un clima cálido casi todos los días, escapando de la humedad y del cielo gris de la capital.
Detalles de la ruta; Esta ruta se puede recorrer de 2 maneras, por auto o caminando. A pie esta ruta es muy interesante, para mayor información ingrese a la página web del Club de Exploradores, en donde mencionan detalles de un recorrido que realizó el grupo (www.clubdeexploradores.org)
La que nosotros escogimos fue por auto, y comenzó muy temprano partiendo de Cieneguilla. Recomendamos abastecerse de agua y algunos alimentos en las bodegas que existen en Cieneguilla, así como revisar el agua, aire de las llantas y llenar el tanque de combustible en Lima, pues no existen grifos en la ruta y la vía es solo afirmada.
Pasando los restaurantes campestres de la avenida principal de Cieneguilla, y cruzando el puente sobre el río Lurín, encontramos el primer lugar arqueológico; Panquilma, que se encuentra a la derecha de la carretera, a los pies de un cerro y detrás de la urbanización. Las ruinas de Panquilma se encuentran bastante deterioradas, pero nos permite entender la magnitud del centro urbano, posiblemente administrativo-ceremonial. Siguiendo por la carretera, aprox. 5Km y después de pasar los restaurantes, llegamos al poblado de Huaycán (ya casi unido a Cieneguilla), en el cual doblando a la derecha llegamos a las ruinas de Huaycán de Cieneguilla. Es recomendable preguntar a la gente de la zona por las ruinas, como referencia están detras del colegio del pueblo. Este es un conjunto de construcciones tanto Ichmas como Incas, que controlaban la producción agrícola, y el comercio en el transcurrido camino inca entre Pachacamac y la sierra. El gran tamaño de las ruinas, así como la dedicación en la construcción muestran la importancia que tenía la ruta. En la zona, los pobladores ofrecen paseos con caballos, pueden tomarlos, pero recuerden siempre de no dañar las construcciones, y no tomar ningún objeto como recuerdo.
Continuando con la ruta, aprox. 5 Km. más arriba se llega a otra población, Río Seco, junto al cual y al costado de la carretera podrán ver otras ruinas, la de Río Seco, que están a la vista, pero pueden preguntar a la gente del pueblo en caso necesiten ayuda. Todo está muy deteriorado, pero es importante para poder entender la presencia tan fuerte de los pueblos locales.
La carretera en este tramo se vuelve muy estrecha y a con un barranco al lecho del río, así que hay que tener cuidado con los vehículos que vienen en sentido contrario. A unos 7Km después de Río Seco, llegamos a Chontay, un pequeño pueblito, en el cual, en unos campos de cultivo cercanos, se pueden encontrar interesantes petroglifos y las Ruinas de Chontay viejo (preguntar a la gente de la zona por ellos).
Luego llegaremos al pequeño pueblo de Nieve-Nieve, del cual parte un tramo bien conservado del Capac Ñam o camino inca y a través del cual se puede llegar al pueblo de Sisicaya. Nosotros continuamos por la carretera, llevando a Sisicaya, donde se puede parar para ver sus antiguas casas e iglesia colonial.
Luego sigue un camino rodeado de campos de cultivo, muy solitarios, sin presencia de construcciones y muy cerca de la carretera, transcurre el Río Lurín. Muy tranquilo como para escapar de la incivilizada Lima, y tan cerca también.
Finalmente en el Kilómetro 43 de esta carretera, llegamos al pueblo de Antioquia, que muestra todas las casas cercanas a la plaza de Armas, pintadas muy blancas y con muchas flores pintadas de colores, dando vida al pueblo. Antioquia esta llevando a cabo un esfuerzo de atraer al turista, mostrando fachadas limpias, coloridas y dando servicios como baños y restaurantes. Los frutos de este esfuerzo ya se pueden ver y también sentir, pues al llevar a la plaza de Armas, amables personas se acercan para dar información o simplemente conversar. Pueden contactar a los guías de turismo locales, pregunten por ellos en la Plaza de Armas, y podrán ir a los circuitos de trekking que existen alrededor del pueblo, así como visitar el río Lurín y los campos de cultivo cercanos. Hay muy buenas frutas como manzanas y membrillos, de los cuales, la gente del pueblo, hace muy buenos jugos, dulces y mermeladas (cómprelos, muy buenos), asesorados por una ONG que trabaja en el pueblo con el objetivo de que encuentren en el turismo los medio para vivir y no migren a Lima, perdiendo calidad de vida.
Toma en cuenta que…
Excepto por Cieneguilla, aun no existen todas las servicios turísticos como restaurantes turísticos u hoteles (en esto radica el atractivo de la zona), pero puede encontrar modestos restaurantes en la carretera. En la Plaza de Armas de Antioquia puede encontrar baños públicos y un restaurante. También hay bodegas donde se puede conseguir bebidas y piqueos. Si contacta a la gente de la zona, podrá encontrar alojamiento en hospedajes de la gente del pueblo. Para llegar a Antioquia sin vehiculo propio, puede ir hasta Cieneguilla y tomar taxis u micros interprovinciales que por precios muy bajos lo pueden llevar.
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Juanjor on July 22, 2007
Pozuzo, es un pueblo ubicado el la selva central en la provincia de Oxapampa, departamento de Pasco, su peculiaridad es que es la única colonia Austro-Alemana (austriacos y alemanes) en el mundo. Antes de su colonización, Pozuzo estaba habitado por algunas familias de amueshas o llanezas, de esta lengua viene su nombre POZUZÚ, que significa agua salada, ya que existen corrientes de agua salada. En 1712 el misionero Franciscano Padre Fray Francisco de San José, partiendo de Huanuco, funda en Pozuzo dos pueblos: Asunción de Pozuzo y Nuestra Señora del Carmen de Tillingo. De las muchas expediciones realizadas para buscar el camino más corto entre el Pacífico y el Atlántico, se determinó que pasando por Pozuzo resulta ser el más próximo para alcanzar los ríos navegables de nuestra Amazonía.




En el año de 1726, partiendo de Pozuzo, se descubre las Pampas de Sacramento. Con respecto a la presencia de la Cultura Inca, se ha encontrado restos de ANDENES que naturalmente indica un avance Inca a la zona del Pozuzo, en el lugar de Toropampa camino al caserío de Seso existe un Centro ceremonial.
Por lo general la historia de Pozuzo está más difundida a partir de 1859 con la llegada de los primeros colonos Austro-Alemanes . Durante el establecimiento de nuestra vida Republicana, en muchas oportunidades se dieron leyes que propiciaron la inmigración extranjera al país; este proceso de inmigración tomó mayor fuerza en el Gobierno del General Ramón Castilla, al derogar en 1854 LA LEY DE ESCLAVITUD y prohibir el ingreso de asiáticos, a fin de alentar la inmigración europea. Los primeros colonos alemanes que llegaron al Perú lo hicieron en 1853 para establecerse en la zona de Tingo María, Tarapoto, Moyobamba y el Amazonas; pero el intento de colonizar la selva en esta oportunidad fracasó por falta de organización.
El promotor para la llegada de campesinos y artesanos austro-alemanes al Pozuzo, fue el distinguido noble alemán Barón Cosme Damián Schutz von Holzhausen, para este propósito se entrevistó el Presidente General Rufino Echenique, en dicha entrevista se vio la posibilidad de colonizar la selva con el objetivo de unir las costas del Pacífico con el Atlántico; encomendando al Barón para que busque una zona apropiada para esta colonización. El primer contrato que firmó el Barón fracasó a consecuencia que en 1854 se produjo una revolución liberal que destituyó al Presidente Echenique; por la crisis política y militar que vivía el país, el barón tuvo que firmar otro contrato el 6 de diciembre de 1855 con el nuevo Presidente el General Ramón Castilla. Según este nuevo contrato el Barón tenía el compromiso de introducir al país 10 mil colonos alemanes durante 6 años, por su parte el Gobierno del Perú ofrecía lo siguiente: Pagar los gastos de transporte de Europa hasta el Pozuzo, la construcción de un nuevo camino de Cerro de Pasco al Pozuzo, cada colono mayor de 15 años recibiría una gratificación de 15 pesos, la repartición de 140 leguas cuadradas de tierras vacantes entre los colonos para luego convertirse en legítimos propietarios, exento de todo impuesto y la manutención de los 6 primeros meses; también el Gobierno se encontraba en la obligación de brindar servicios básicos como sanidad, construcción de escuelas, iglesias y otros. Por su parte el Gobierno exigía que los colonos sean católicos, trabajadores de una conducta intachable y para hacer posible este proyecto el Barón fue nombrado responsable de esta colonización.
El 16 de marzo de 1857 partieron los primeros colonizadores desde la Iglesia de Silz los 200 tiroleses parten de sus queridos Alpes en compañía de dos sacerdotes, el Padre José Egg y José Uberlinger. En su primer recorrido lo hicieron por vía férrea, llegando a importantes ciudades como Ausburg, Stuttgart y Mannhein, de esta ciudad prosiguen el viaje por vía fluvial hasta llegar a la ciudad de Colonia donde se unió el grupo de los 100 prusianos y el 25 de marzo llegaron a Amberes. Los 200 tiroleses y 100 prusianos el 29 de marzo de 1857 de Amberes zarparon en el viejo barco guanero inglés “EL NORTON” rumbo al Perú, después de varios meses de viajes por el Atlántico y luego por el Pacífico, los colonos llegaron el 25 de julio de 1857 al Puerto del Callao, donde el Barón con mucha preocupación los esperaba; lastimosamente hasta el momento el viaje había cobrado 07 muertos (05 niños y 02 adultos). Después de una cuarentena que sólo duró unos días, el 30 de julio se embarcaron a bordo del Barco “El Inca” y después de dos días de viaje llegaron a Huacho. Los colonos desde Huacho inician su largo, sacrificado y penoso viaje por tierra, primero cruzaron zonas costeras para luego atravesar picos y nevados de la cordillera de los Andes, el viaje duro varios días y cuando llegaron a Cerro de Pasco. Después de superar muchas dificultades los colonos decidieron continuar con el viaje rumbo a Acobamba, donde se terminaba el camino y a partir de ahí los mismos colonos tuvieron que construir su propio camino. Después de un intenso trabajo y sacrificio los colonos lograron avanzar de Acobamba a Santa. Desde Santa Cruz se inicia la ceja de selva y no había señales de camino, teniendo que establecerse en dicho lugar, construyendo viviendas rústicas, hicieron plantaciones, se criaron algunas aves de corral y otras provisiones. Lamentablemente el 28 de febrero de 1858 se produjo una avalancha de lodo y piedras que arrasó con la mayoría de las viviendas; este suceso natural había provocado la muerte de 06 personas ( 03 adultos y 03 niños). Por esa razón en Santa Cruz existe un cementerio alemán. Todos estos incidentes propiciaron para que un grupo de 50 personas entre ellos el cronista Clemente Yäger y el Padre Luis Überlinger abandonaran el grupo, por el contrario El padre José EGG y otros colonos hicieron una trocha (camino provisional) y llegaron a Pozuzo el sitio soñado.
Por fin, el 25 de julio de 1859 día de San Jacobo, patrón de los peregrinos y de la colonización, llegaron a Pozuzo 170 personas (incluyendo a los que habían nacido en el viaje), porque muchos colonos abandonaron y regresaron a Huacho. En la actualidad la población supera los 5826 habitantes, entre descendientes de los colonos y mestizos. La actividad más importante es la ganadería vacuna, seguido de una variada producción de especies agrícolas tropicales que principalmente son de autoconsumo; en los último años el rubro turismo empieza a tomar mayor importancia y pretende dinamizar el desarrollo económico en la zona. Pozuzo es un lugar de gran atractivo turístico, por su carácter, la belleza de su paisaje y sus fiestas; respecto a esto último, la festividad más importante es la celebrada el 25 de Julio - día de su fundación-, la cual se prolonga hasta el 30 del mismo mes. Esta conmemoración es de gran colorido, tanto por las vestimentas típicas, y la música y canciones austro-alemanas, como por los torneos de cintas a caballo, que muestran a diestros jinetes que en acto de galantería recogen aros y cintas multicolores para ofrecerlos a las jóvenes del lugar. También son vistosos los carros alegóricos y desde luego, la comida del lugar, con recetas típicas pozucinas, y austro-alemanas, entre las que destacan los Könedel ( bolas de arroz con carne), lasopa de sémola (Griesnockerlsuppe), el remolino de carne con verduras (Fleischtrudel mit gemuse), las salchichas o el cerdo ahumado y el famoso Strudell de plátano.
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Juanjor on July 16, 2007
Los impactantes paisajes peruanos y sus historias nos hablan de un pueblo y un territorio realmente interesante. Pero entre tantos sitios para visitar, las Islas Ballestas merecen un capítulo aparte. Con el pacífico de fondo, el terreno resulta un paraíso de vida salvaje y aventura que surge de las piedras. Llegar allí ya es de por sí una travesía imperdible. Conoce miles de posibilidades en un viaje virtual a las Islas Ballestas…
Cercanas a la ciudad de Pisco, en el Perú, unas formaciones rocosas sorprendieron y siguen sorprendiendo a los viajeros que las ven por primera vez. Estas rocas en medio del pacífico sobre la Bahía Paracas llevan el nombre de Islas Ballestas y llegar a ellas es de por sí una travesía imperdible. Su exótica fauna inunda este ambiente único con colores que contrastan con un relieve rocoso.
Las islas incluyen túneles y cuevas naturales, que forman parte de varias de las expediciones turísticas que se realizan en bote. Para acercarse a las Ballestas, es necesario ir hasta el Balneario de Paracas, desde donde parte una embarcación que se detiene a metros de las islas.
Es importante saber de antemano que las Islas Ballestas componen uno de los territorios protegidos del planeta, por lo que no está permitido descender en ellas. Sin embargo, la excursión a las islas permite admirar la vida animal en total libertad y en su medio ambiente natural, un espectáculo que cada vez resulta menos frecuente. El tiempo total del paseo es de cuatro horas. El tiempo pasa volando y es probable que quieras repetir la experiencia al menos una vez.
Las Islas Ballestas forman parte de lo que se conoce como Islas de Guano. Esto es debido a la gran presencia de aves en la región. El guano (wanu en quechua) es el nombre que reciben los excrementos de las aves (sobre todo marinas) y murciélagos cuando éstos se acumulan. Para ello se requiere también de un clima árido o de escasa humedad, que curiosamente se da en esta parte del mundo. El guano es de gran valor en Perú por su función fertilizante. Todas las industrias necesitan de este elemento para permitir el crecimiento de vegetales y se paga por él sumas cuantiosas.
Vida en las Islas
Para empezar tu excursión a las Islas Ballestas lo recomendable es iniciar el paseo muy temprano, debido a que las embarcaciones que salen desde el puerto El Chaco tienen un horario reducido que finaliza a las 12 del mediodía. Además de esto, se realizan únicamente cuatro paseos diarios. Existen otras excursiones que zarpan desde el Hotel Paracas.
En el recorrido a las Islas Ballestas se pueden ver otras islas. Pero lo más impactante del viaje es el famoso “Candelabro”, una de las grandes incógnitas del mundo. El “Candelabro” –al igual que las Líneas de Nazca, en Ica y cerca de Paracas– ha sido motivo de especulaciones, conjeturas y redacciones diversas. Su enorme tamaño y maravillosa forma deja anonadado a los turistas, que fácilmente lo relacionan con el resto de las figuras de Nazca. A diferencia de Nazca, las líneas del “Candelabro” pueden ser vistas desde la tierra.
Antes de zarpar hacia las islas, lo mejor es tomar un baño en las playas de Paracas. Sus cálidas aguas son una excelente oportunidad para refrescarse. Ya en las Ballestas la fauna domina todo e impide cualquier acercamiento, aunque las colonias de lobos marinos por lo general se muestran amigables.
Además de los lobos marinos, hay una gran variedad de aves, pingüinos y otros mamíferos marinos. Los biólogos aseguran que el encuentro de las corrientes Humboldt y El Niño, han permitido esta abundante fauna. El maravilloso clima que se generó posibilitó la existencia de plancton en exceso, imprescindible para la vida subactuática. Toda la vegetación que no se ve en las islas se encuentra en las profundidades, la flora oceánica es un espectáculo imperdible.
Una de las grandes atracciones de las Ballestas la constituyen sus aves. Decenas de ornitólogos llegan a esta región para estudiar y admirar la gran variedad de aves. Los colores llamativos y vibrantes son una constante en las excursiones. Ellas rodean las embarcaciones y despliegan su espectacular pesca, sacando a sus presas de un sólo picotazo.
Los pueblerinos comentan que hace unos años eran muchísimas más las especies que había en estas islas, tanto que no podía verse a través de ellas cuando se acercaban a las embarcaciones. Algunos incluso afirman que la contaminación las ha diezmado, mientras que otros opinan que la desaparición de varias especies se debe al cambio climático que hizo que las alchovetas –base de la dieta de estas aves– se alejaran de la costa y nadaran más profundo, dificultando la alimentación de varios pájaros que acabaron por desaparecer.
A pesar de los problemas que ponen en peligro la vida de las aves de las Ballestas, aún se pueden encontrar gran cantidad de piqueros, que es otro de los pájaros que encuentra en las islas sus hábitat natural. También se ven colonias de pelícanos peruanos, gaviotas, gaviotines y otras tantas especies.
Cultura
En regiones como estas, con un pasado tan rico, las festividades son muchas y variadas. Para empezar, en el mes de marzo se da la Fiesta de la Vendimia, con un maravilloso desfile de carruajes y shows de toda clase celebrando la cosecha de las uvas y el proceso del vino. Ya en abril se pueden presenciar los grandes festejos de Semana Santa conformando una fecha muy importante para toda la sociedad de Ica, donde las procesiones están a la orden del día.
En junio se celebra la fundación de la ciudad de Ica, lo que ellos le llaman Semana Jubilar de Ica. Al mes siguiente es el turno de Nazca, donde se puede visitar la feria artesanal e industrial que reúne a los comerciantes de la zona. El 15 de agosto es el turno del Festival de la Naranja en Palpa. Ya en septiembre los festivales vuelven a Nazca con su fiesta patronal a la virgen de Guadalupe. También en esta fecha se recuerda el desembarco del General San Martín en Pisco.
En octubre otra festividad religiosa tiene lugar, esta vez es la procesión por Lauren. A mediados de mes se traslada el núcleo turístico a Chincha, donde se puede vivir una semana de festejos con espectáculos variados de temática folclórica.
Ica
Ica es la provincia o departamento que encierra a las Islas Ballestas y a otras localidades de la región. Está ubicada en el sur de la costa peruana, entre Lima y Arequipa, Huancavelica y el Océano Pacífico. Su maravilloso clima la convirtió en una de las regiones más visitadas por los viajeros. Su ciudad capital lleva su mismo nombre y deslumbra con un paisaje de valles y cultivos de vid. El pasado de la región data de diez mil años aproximadamente. Ica fue cuna de culturas de gran renombre como la de Nazca, Huari y la misma Ica, a estas hay que sumarles la cultura de Paracas que deslumbró a todos.
De visita por la ciudad de Ica, recomendamos recorrer el Santuario del Señor de Luren. Este santuario es de gran importancia porque pertenece al patrono de la ciudad. La Laguna de Huacachina está a unos pocos kilómetros de la ciudad de Ica y es un paisaje también increíble. Los habitantes del lugar aseguran que tiene propiedades medicinales y que en ella se curan las enfermedades cutáneas y el reuma.
Saliendo unos de la ciudad de Ica encontrarás un pueblo de brujos perdido entre los árboles frutales: Cachiche es sinónimo de magia y misterio. Cercano a él se levanta una verdadera curiosidad: el Bosque de Piedra Los Frailes. La erosión y el tiempo han hecho de estas rocas un lugar único. También en la región, la Fortaleza de Tambo Colorado y la Casa Hacienda San José con su estilo jesuita inconfundible cuentan historias y valen la pena una visita.
Paracas
Paracas es otra de las perlas de Ica. Esta ciudad costera encuentra salida a través del puerto de El Chaco, el mismo desde el que parten las embarcaciones para visitar las Islas Ballestas. El nombre de Paracas es originario de la cultura que vivió allí originariamente entre los siglos VII y II aC, y que se caracterizó por su producción textil y la trepanación de cráneos. Por no poder desembarcar en las Islas, Paracas se ha ido conviertiendo recientemente en el núcleo del turismo, donde encontrarás una considerable oferta en alojamientos y varios servicios turísticos, aunque debes tener en cuenta que el turismo no es una actividad plenamente desarrollada como sí ocurre con otras ciudades de Ica.
La Reserva Nacional es ideal para pasar una bonita tarde. Su paisaje y flora la convierten en un buen lugar para el descanso. Tiene 335 mil hectáreas y es en esta región donde allá por el año 1925, Julio Tello descubrió más de 400 momias envueltas en bellísimos tejidos, en una necrópolis perteneciente a la legendaria cultura paraca. En su territorio se puede disfrutar de unas preciosas playas y una magnífica catedral con una bóveda muy particular.
Chincha
De camino a la ciudad de Ica, se encuentra Chincha. Disfrutarás todo el viaje admirando el paisaje desértico que une estas dos ciudades. Una vez allí, no podrás perderte la gastronomía típica de la zona en uno de sus tradicionales restaurantes que también se encuentran fuera de la ciudad. Otra de las actividades recomendadas para realizar en Chincha es la visita a las bodegas de la zona, donde te podrás probar los más exquisitos vinos del lugar. Existe un mercado donde se ofrece una gran variedad de dulces increíbles; membrillo, durazno y compota son algunos de ellos.
Pisco
En Pisco todo está enfocado para que el viajero se sienta como en su casa. Aquí la oferta hotelera es de lo más variada, con posibilidades para todos los bolsillos. Pisco posee un puerto desde donde se exportan productos agrícolas y donde se moviliza la economía a través de la pesca. Como todo puerto, no podrás resistir la tentación a uno de los platos típicos a base de pescados y mariscos.
Cercanas a la ciudad se conservan las ruinas precolombinas de Tambo Colorado, que no puedes dejar de visitar. Además de un paseo por la historia de Pisco, podrás disfrutar de sus limpias playas. Pero si estás en Pisco, no puedes dejar de probar el Pisco, la famosa bebida peruana.
La guía:
El transporte en todo Perú es bastante limitado. Hay muchos caminos interiores prácticamente intransitables. En muchos casos, su irregular paisaje no ha permitido la construcción de aeropuertos, y de medios de transporte. El ferrocarril une los principales puertos con algunas ciudades del interior, se venció a la muralla andina y podrás recorrer y llegar hasta las islas Ballestas sin problemas.
En las zonas urbanas la atención sanitaria que se da es mucho mejor que en otras regiones. Aconsejamos que ante una emergencia se atienda en los puestos sanitarios pero que de revestir gravedad se traslade a la ciudad.
Vía. TurismoyViaje
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Juanjor on July 12, 2007
Los bosques del Candamo se ubican en el extremo sur del departamento de Puno, a una altura aproximada de 850 metros sobre el nivel del mar. Acceder a ellos es toda una aventura, un viaje casi épico, que implica recorrer más de 300 kilómetros de serpenteantes ríos, sorteando cascadas, peligrosas correntadas y aguas plagadas de rayas y anguilas eléctricas.
“Dicen que en el principio del tiempo todas las cosas eran gente, como nosotros. Las estrellas vivían en
la Tierra y llevaban una vida de ocio y promiscuidad, molestando a las mujeres de las demás criaturas. Un día, los dioses, cansados de tal comportamiento, decidieron imponer a las estrellas un castigo eterno y ejemplar. Ordenaron que todas las estrellas hembra dejaran
la Tierra para vivir en el oscuro cielo, iluminando los bosques con su resplandor. Desde entonces, las estrellas macho se quedaron en
la Tierra habitando las selvas y sufriendo la soledad de vivir sin sus parejas. Fue así como nacieron las luciérnagas. Dicen también que desde entonces, cada vez que una estrella fugaz aparece en el cielo, todas las luciérnagas vuelan a su encuentro con la esperanza de que sea su amada quien escapó del cielo para darles el encuentro”.
Leyendas y cuentos como éste pueden parecer frágiles y difíciles de preservar. Sin embargo, son tan sólidos en la cosmovisión nativa como la más dura de las cortezas o las grandes piedras del río. Ellas representan la tradición oral de los pueblos amazónicos, su identidad y un nexo con los dioses y sus antepasados. Gracias a ellos, nativos como Mañuco y Mishaja aprendieron de sus padres que la tortuga es amiga del hombre y que vela por nosotros ante la temible anguila, y que ciertas lianas pueden dar agua al caminante sediento o que el canto del tucán anuncia la llegada de las lluvias.
Son cerca de las diez de la noche y la fogata alumbra tenuemente el claro de la comunidad nativa de Infierno, a tres horas de viaje en canoa desde la ciudad de Puerto Maldonado. Alrededor del fogón, sentados con las piernas cruzadas, una docena de hombres, mujeres y niños escuchan con atención los relatos de Mishaja. Los han oido centenares de veces, pero cada noche es como si fuera la primera. En cada ocasión, y dependiendo por lo general del estado de ánimo del narrador, las historias se modifican y enriquecen: las carcajadas y comentarios del auditorio se suceden durante horas.Mishaja, cuyo nombre de pila es Agustín, es uno de los cerca de seiscientos nativos Ese’Eja que aún pueblan las selvas del suroriente peruano. Ellos, como muchas otras etnias amazónicas, ven amenazada la supervivencia de sus tradiciones y costumbres, la permanencia de su gente misma, a causa de los nuevos ritmos que impone la sociedad moderna.Los bosques cercanos a la comunidad ya no son lo que eran antes. Los guacamayos evitan volar sobre sus casas y los grandes peces son tan raros en el río como los árboles en las grandes ciudades. Existe, no obstante, un lugar donde la selva todavía es rica y exuberante, donde el hombre es tan sólo un raro visitante y donde la naturaleza dicta las normas, de la misma manera en que lo hizo desde hace milenios. Ese sitio se llama Candamo y es conocido hoy como
La Ultima Selva sin Hombres.Hasta hace algunas semanas, muy pocos sabían de la existencia de bosques tropicales en el sureño departamento de Puno, vinculado siempre –casi por asociación directa– a las aguas quietas y azules del gran lago Titicaca y a los sombreros en forma de hongo de las campesinas del Altiplano.Agustín Mishaja fue quizá el primero de los nativos Ese’Eja en conocer estas tierras lejanas. Con sólo diez años de edad y cargado apenas con su pequeño arco y algunas flechas, acompañó a su padre en un viaje a las remotas tierras de altura, con el objeto de explorar nuevas regiones para la caza y pesca. Su pueblo –antiguamente nómada– requería cambiar de lugar a consecuencia del progresivo agotamiento de la caza en torno a la pequeña aldea, ubicada entonces en algún lugar entre los ríos Chuncho y
La Torre.En aquella ocasión, Agustín y su padre caminaron durante semanas a través de bosques vírgenes y ríos intactos, recorriendo zonas que jamás habían visto a hombre alguno. Llegaron finalmente hasta un pequeño asentamiento de colonos enfrascados en la tala y aserrío de madera. Fue esa la primera vez que Agustín vio a un hombre occidental. Casi cuatro décadas más tarde, el campamento tomaría el nombre de Sandia, convirtiéndose en el principal poblado de avanzada en la selva de montaña de Puno.Pero, Agustín y su padre volvieron pronto a los bosques. De regreso a casa hablaron a su gente de la presencia del hombre blanco en las partes altas de los ríos, de las modernas sierras y de herramientas que jamás antes habían usado. Agustín, sin embargo, quedó profundamente impresionado por los bosques que había visto. Ese grupo de atareados colonos sí que eran una novedad para él, pero las maravillosas selvas por las que caminó superaban largamente su capacidad de admiración.Además, nunca antes había observado tantos guacamayos, tantos tapires o tantos venados en una misma zona. Allí los peces nadaban tranquilos en las cristalinas aguas del río y hasta el elusivo jaguar se mostraba amenazante a los viajeros, obligándolos hasta en dos ocasiones a huir por el río de la presencia del mayor de los depredadores de la selva.Viaje al fin del mundoLos bosques del Candamo se ubican en el extremo sur del departamento de Puno, a una altura aproximada de 850 metros sobre el nivel del mar. El viaje se inicia en la ruidosa ciudad de Puerto Maldonado, ubicada en la confluencia de los ríos Tambopata y Madre de Dios.A bordo de alguna de las canoas de alquiler, por lo general equipada con un motor fuera de borda, algunos cilindros de combustible y el clásico peque–peque como motor de repuesto, el recorrido nos lleva aguas arriba del Tambopata durante una jornada completa. Al finalizar el primer día de viaje, habremos dejado atrás las tierras de Infierno y las desembocaduras de los ríos
La Torre, Malinowski y Chuncho, para acampar en las tranquilas playas de arena del Alto Tambopata, ya lejos del último asentamiento humano en la zona. La jornada del día siguiente se inicia dejando atrás el Tambopata para ingresar, siempre aguas arriba, al escénico río Távara, un tributario de aguas cristalinas que desciende montañas. A lo largo de muchos años ha forma un espectacular cañón entre los exuberantes bosques tropicales. Ascender el río Távara es una faena reservada sólo para los motoristas más experimentados. Con sólo algunos pies de agua y fuertes corrientes, es preciso remontar innumerables pasos rocosos y, a menudo, deslizar las embarcaciones sobre troncos para superar los accidentes en el estrecho cauce de piedra.Recorrer toda la longitud del Távara puede tomar, dependiendo de la pericia del botero y de la cantidad de agua en el río, entre uno y tres días, para finalmente llegar al punto donde el río se divide en dos afluentes aún más pequeños. A mano izquierda el caudaloso río Guacamayo –imposible de navegar debido a las enormes piedras que forman su cauce– y a mano derecha el Candamo, –nuestro destino–.El bosque encantadoDurante los primeros kilómetros aguas arriba del Candamo, la situación varía muy poco en relación al Távara, con abundantes cascadas y pasos de gran dificultad. Pero al cabo de algunas horas el cauce se hace más profundo, permite la navegación incluso con el motor fuera de borda. Es aquí, en un escenario natural de belleza indescriptible rodeado por montañas, que el valle se ensancha hasta formar una suerte de olla o planicie ondulada de gran extensión. Una zona que, incluso con la ayuda de imágenes de satélite, es imposible de observar, debido a la constante capa de nubes que la cubre de manera casi permanente. Es por esta razón que los investigadores bautizaron a esta zona simplemente como
La Nube.En las profundidades del Candamo, a casi cinco jornadas de viaje por río, y en el corazón de una región de casi un millón de hectáreas donde la presencia humana es nula, la naturaleza ha desplegado toda su vitalidad. Las playas de piedra pulida son el hogar de manadas de ronsocos, los mayores roedores del mundo, que compiten por los brotes tiernos con tapires y venados colorados. Las aguas quietas y cristalinas son albergue de gigantescos zúngaros negros y cardúmenes de pacos, sábalos y doncellas, así como el territorio de caza de lagartos y las mayores nutrias de
la Tierra: los lobos de río.El bosque adyacente, denso y casi impenetrable, sirve de refugio a tigrillos, pumas y jaguares, que recorren sus dominios siguiendo a las grandes manadas de sajinos y huanganas. Los árboles son el hogar del perezoso y el oso hormiguero, el puercoespín y los coatíes, además de una legión de aves que parecen competir en colorido y originalidad: pavas de monte cuyo canto imita la caída de un gran árbol, bulliciosos loros y guacamayos, tucanes con picos que parecen haber sido decorados por artistas modernos, y pequeñas tangaras, cuyos plumajes reproducen los colores del arco iris matizados con brillos metálicos y atornasolados.En suma, el sueño realizado de un naturalista, e irónicamente la tierra añorada por nativos a quienes las imágenes de las selvas intactas les son cada vez más ajenas.
Un solo pensamiento Mishaja retira el último leño del fogón y cuidadosamente lo frota sobre la tierra húmeda para evitar que se consuma innecesariamente. Es hora de dormir y los niños parten somnolientos con sus madres a casa. La luna ilumina con inusitada fuerza aquel claro en la comunidad de Infierno y, una vez más, los dos amigos fuman un cigarro y observan el río en silencio. No son necesarias las palabras. Un sólo pensamiento ocupa sus mentes y acogerá sus sueños esta noche. Algún día volveremos al Candamo.
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Cusco,
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Juanjor on July 12, 2007
Imagínate en una selva en el norte del Departmaento de Cuzco, un paisaje verde lleno de vegetación. Imagínate una pocas casas de madera alejadas de la civilización, sin ni siquiera caminos, sólo el río como vía de comunicación. Imagínate que tienes que ir al hospital y el más cercano está a 3 días de camino. Si quieres ir al médico tendrás que atravesarlo sola. Ahora, además imáginate que estás de parto y que las contracciones te acompañan todo el viaje.

Ésta es la situación que muchas mujeres de la zona de Cuzco, Perú viven a la hora de dar a luz. La incomunicación de los caserios en que viven en plena sela y a días de los hospitales más cercanos, junto a la falta de médicos y materiales necesarios para poder tener un parto mínimamente seguro, hacen que el momento del nacimiento sea una experiencia realmente peligrosa para la madre y el bebe.
Médicos del mundo pretende crear y equipar “casas de espera” donde las madres puedan llegar una semana antes del parto y aguardar allí hasta unos días después de que el bebé haya nacido, teniendo asistencai antes y después del parto y serán llevadas al hospital en el momento del mismo. Pero para ello necesitan tu ayuda.